Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje servicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje servicio. Mostrar todas las entradas

La huelga como proyecto colaborativo




Es bien sabido por todo docente de Secundaria que cuando el Sindicato de Estudiantes organiza una huelga los alumnos se frotan las manos, pensando lo bien que sienta tener unos días libres entre semana. No existe cultura social en los centros que facilite información y organización autónoma de manifestaciones durante las huelgas, y el profesorado se desentiende a la vez que mira con escepticismo estos días muertos, sorprendiéndose de la falta de iniciativa de los alumnos. 

Una huelga es una ocasión idónea para reflexionar y generar experiencias educativas que hagan reflexionar a los alumnos sobre la importancia de luchar por sus derechos y organizarse colectivamente en torno a intereses comunes. La cultura democrática en los centros brilla por su ausencia. Los alumnos cada vez se sienten menos representados en los órganos del centro y creen que no se les escucha. Una cultura pasiva, a menudo propiciada por los mismos docentes, facilita que los alumnos ni siquiera se planteen la posibilidad de defender sus derechos. Se da por hecho que vivimos en una sociedad en la que cada cual va a lo suyo y no merece la pena luchar. 

Todo esto y más me hizo pensar en la posibilidad de un proyecto colaborativo entre mis alumnos de 1º de Bachillerato que consistiera en organizar una manifestación el día previo a la huelga convocada por el Sindicato de Estudiantes para los días 25 y 26 de febrero. Sabía bien que si les animaba a venir uno de esos días a secundar una manifestación, no vendrían o lo harían dos o tres, y tampoco lograríamos animar al resto de alumnos del centro. Así que lo mejor era que ellos mismos descubrieran a modo de proyecto de aula la importancia de organizarse colectivamente y defender sus derechos. De ahí esta actividad a modo de simulación que en realidad no lo es del todo.

Les expliqué el proyecto previamente, lo que buscaba con ella y el proceso de trabajo que seguiríamos. El grupo ya está cohesionado y han trabajado de esta forma en más ocasiones conmigo. Llevamos todo el curso trabajando con Google Apps para Educación (Gafe); cada uno dispone de una cuenta de Google y ya han trabajado con Drive y Classroom, así que los utilizamos como medio de comunicación y gestión del trabajo de equipo. Propuse tres grupos (ellos los formaron libremente), cada uno con sus tareas asignadas previamente:


Y una temporalización de dichas tareas:


Igualmente les facilité a los menores de 18 años una hoja de autorización para sus padres, ya que la manifestación tendría lugar a las puertas del centro, pero fuera del mismo.


Los alumnos disponían también de una hoja de evaluación de sus tareas, que les permitía saber en todo momento cómo las estaban realizando. Se valoraba tanto la entrega a tiempo de cada tarea como la organización interna del grupo. Los nombres en negrita son los coordinadores de cada grupo y subgrupo. Los nombres en azul son los coordinadores generales de cada grupo.


La implicación de los alumnos fue inmediata. Eligieron coordinador de cada grupo, establecieron roles de trabajo y reparto de tareas. El coordinador enviaba al profesor por email una relación de las tareas realizadas ese día y de los materiales que iban elaborando, así como las dudas surgidas.

El grupo de redes sociales creó una cuenta en Twitter (con el hashtag #manifestacion24F) y en Facebook, así como un blog, donde iban subiendo los materiales escritos y audiovisuales del proyecto. Además, crearon un logotipo a modo de Sindicato de Estudiantes del centro (S. E. San José).





Los alumnos organizaron una bolsa común para comprar silbatos y materiales de papelería para crear las pancartas de la manifestación. El profesor, una vez dadas las instrucciones y tres enlaces web sobre la huelga, no participó en el proceso ni influyó en las decisiones de los grupos. Se limitaba a facilitar medios, horarios y resolver dudas.


El grupo encargado de recabar información sobre la huelga informó en clase a sus compañeros sobre las razones de la huelga y elaboró una octavilla que repartieron entre los alumnos de Bachillerato y Ciclos del centro. Asimismo, redactaron un manifiesto que se leyó durante la manifestación. 


Durante la sesión siguiente a la manifestación los alumnos se reunieron en subgrupos y después en grupos para evaluarse a sí mismos y al profesor. Los coordinadores de cada equipo envían los resultados de esta evaluación al profesor vía Classroom. Igualmente, se realiza en el aula una evaluación conjunta, reflexionando sobre la importancia del trabajo en equipo y de luchar por intereses comunes.



Repensar la educación



Entre los asiduos en foros, cursos y experiencias, se está extendiendo la adhesión a un modelo de formación que va más allá del tradicional encuentro en CPRs o en actividades individuales de aula. El docente innovador (llamémosle así por llamarlo de alguna forma) busca sinergias, compartir experiencias y aprender, más allá de su entorno más cercano de enseñanza. Así, se une a cursos y jornadas, virtuales o no, con otros docentes de España, donde pulsa nuevas metodologías, adaptándolas a su aula. Crea o se une a proyectos colaborativos, a entornos colectivos de enseñanza y aprendizaje. Este modelo de formación 3.0 (otra palabreja meramente heurística, para salir del paso) en parte responde a una necesidad que los planes formativos de las comunidades autónomas, de los CPRs de nuestra zona, no ofrecen o lo hacen de forma insuficiente. El modelo de formación oficial se limita a ofrecer recetas, soluciones técnicas, cursos de competencia digital, pero resulta limitado a la hora de facilitar sinergias entre docentes, crear lazos no formales, naturales, de intercambio de experiencias y solidificación de proyectos colectivos. Debiera existir en CPRs y entre los técnicos de formación del profesorado una reflexión seria acerca de este modelo formativo, trascendiendo la mera oferta de productos enlatados, vendidos sobre todo para cubrir puntos de cara a concursos de traslado y sexenios.

Por otro lado, esta tendencia viene a evidenciar la profusión silenciosa entre los docentes innovadores de una forma de trabajo que trasciende el espacio del aula y que pone en relación a comunidades diversas de aprendizaje, a través de proyectos colaborativos entre docentes y alumnos no solo del entorno local, sino de otras ciudades, incluso entre países. El aula, el centro educativo se abre a otros espacios de aprendizaje, descubre el mundo, experimenta, compartiendo experiencias ya sea de forma física, virtual o mixta. Docentes y alumnos aprenden y enseñan más allá del constreñido espacio del aula. Aprovechan las Tics como herramienta que facilite esta comunicación, amplificando y viralizando el aprendizaje, creando a su vez nuevas y creativas sinergias.

Estamos asistiendo a un nuevo, lento, limitado, pero eficaz, proceso de readaptación metodológica, que cataliza la necesidad de enseñar y aprender de otra forma, de una manera que no ofrecen los modelos tradicionales. Este nuevo modelo tiene más o menos claro que:


1. El aprendizaje no debe limitarse a la adquisición pasiva de conocimientos, de contenidos enlatados. No debe limitarse a la reproducción de lo que explica el docente. Que el alumno aprender mejor y de forma más eficaz haciendo, experimentando, construyendo, manipulando el objeto de estudio. Esto nos obliga como profesionales a mutar nuestras metodologías, a repensar la forma de impartir (¡qué palabra más fea!) las clases. 

2. El aula se nos queda pequeña; debemos enseñar, debemos aprender, sacando al alumno de la arquitectura administrada del aula, acercando los aprendizajes a contextos físicos, reales, con los que el alumno pueda interactuar y en los que pueda intervenir de forma activa, creativa y constructiva. El barrio, la ciudad, el mundo se convierte en el gran laboratorio de enseñanza-aprendizaje.

3. Aprendemos mejor cuando lo aprendido se socializa, se comparte. Cuando el proceso de aprendizaje opera en un contexto comunitario, en red, donde el alumno tiene un rol que contribuye a un objetivo colectivo, donde sabe que lo que aprende trasciende lo meramente intelectual y ayuda a otros. Esta socialización del aprendizaje está avalada por la neuroeducación, la cual subraya el factor emocional como determinante en los mecanismos de atención e interés.

4. Estos tres puntos anteriores son aplicables tanto al aprendizaje del alumno como al proceso de enseñanza del docente. La idea tradicional del docente solipsista, que solo se lo come y solo se lo guisa, está dando paso al perfil del docente en red; entiéndase lo de red no tanto como la intervención en entornos digitales, como la aplicación de formas de trabajo colaborativo, no solo con otros compañeros, sino también con las familias, el entorno del barrio, asociaciones, instituciones y el resto de la ciudadanía.

A estas alturas del texto, algunos docentes se preguntarán con no poco escepticismo cómo puede esto aplicarse en el contexto real de las aulas, con la estructura curricular actual, con el modelo formativo que nos ofrece la Administración, con los medios humanos y materiales de los que disponemos. Es evidente que a este respecto requerimos una doble reflexión: 

Por un lado, la Administración debe facilitar la transición hacia este nuevo modelo de formación, nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje, nuevo modelo de escuela. Y no se puede hacer con meros remiendos, píldoras de relleno. Deben rediseñarse los espacios físicos de aula, reformular el modelo de equipos de trabajo en los centros, ofrecer una formación bidireccional, que no solo se base en cursos, sino que genere verdaderas redes de docentes aprendiendo juntos, enseñando juntos. En este sentido, es necesario reactivar la figura del Coordinador Tic, trasmutándolo en un agente formativo, un dinamizador didáctico, un intermediario eficaz que facilite y fomente proyectos de centro sólidos, evaluables. Debe mutar el currículo, adaptándolo a este viraje metodológico. Debe trabajar la Administración como un bloque homogéneo y no como corpúsculos independientes, sin injerencia ni coordinación. Se debe reformular el concepto mismo de inspección, convirtiéndola en un eficaz servicio didáctico y no en el expendedor de decretos que es hoy en día.  

Por otro lado, los docentes debemos repensar nuestra labor, sin excusas. No podemos seguir dando clases bajo parámetros decimonónicos, heredados del industrialismo. Y esto no significa digitalizar la enseñanza. Algunos docentes creen que la modernización metodológica se limita a una mera entronización de lo digital como tabla de salvación. No es así. Las Tics ayudan, facilitan, vehiculizan el aprendizaje, pero no lo aseguran sin el arbitrio del encuentro con lo real y sin la riqueza que ofrece aprender juntos. Se puede aprender con y/o sin Tics. No hay fórmulas perfectas, ni debe haberlas. La enseñanza es un arte, tiene mucho de investigación constante, ensayo-error, prueba y desecho, reconocimiento de errores y compartir lo que cada cual hace y deshace. Pero hoy sabemos algunas cosas más sobre cómo enseñar mejor en el contexto cultural en el que se mueven nuestros alumnos. Sabemos que se aprende mejor cuando se ve, se prueba, se toca, se comparte. Sabemos que los docentes debemos adaptar nuestra metodología, no ser torres inexpugnables que esperan que sea la montaña la que se acerque a Mahoma. Debemos repensar nuestra labor, nuestras clases, nuestros materiales, los espacios de aprendizaje, la forma de evaluar. Y debemos repensarlo juntos, en red, compartiendo errores y aciertos, decepciones y esperanzas. Ciertamente, si queremos, podemos.

Conoce tu barrio, mejora tu barrio


En mi centro, el IES San José (Badajoz), hemos iniciado un proyecto de innovación educativa, una forma de fomentar entre el profesorado trabajo colaborativo y cambios metodológicos a pie de aula. Así, nos proponemos centrar nuestro proyecto en torno al lema Conoce tu barrio, mejora tu barrio, desarrollando actividades educativas entre docentes del instituto y en colaboración con otros centros del barrio, así como con asociaciones e instituciones.

La metodología del proyecto es:

- colaborativa (implica, además de a los docentes, también a padres, alumnos y diferentes agentes sociales del barrio);
- por proyectos (diferentes tareas colaborativas que funcionan en red);
- y con una retroalimentación social, es decir, que potencie un aprendizaje-servicio que repercuta en el barrio. 


Hemos formado un pequeño equipo de base que se encarga de diseñar el proceso de trabajo y abrir boca con algunos proyectos. A partir de este equipo, crearemos grupos de trabajo entre el resto de profesores, en torno a determinados proyectos y tareas.

Uno de estos proyectos consistirá en realizar un estudio sostenible de los árboles del barrio, colaborando con el Ayuntamiento en su poda y acondicionamiento. Los alumnos estudian en clase los tipos de árbol, empezando por los que tenemos dentro del centro, y después podaremos en vivo y en directo y recabaremos información sobre cómo mejorarlos, publicando folletos de sensibilización y concienciando a los ciudadanos sobre los problemas medioambientales que presenta el entorno del barrio.

Sin embargo, debemos empezar con pequeñas tareas, actividades que sean sencillas y que vayan introduciendo a alumnos y docentes en esta nueva forma de aprendizaje y que se adapten a los contenidos curriculares que se imparten en el aula.

Os presento una que yo mismo acabo de iniciar esta mañana con mis alumnos de PCPI de Madera y a la que he llamado Barriopedia. Consiste en investigar el origen, definición o etimología de las calles del barrio. Los alumnos se reparten las calles, buscan la información y la leen ante una cámara. Después los vídeos se incluyen en una lista de reproducción en Youtube 





y se inserta cada vídeo en un mapa de Google Maps, componiendo un callejero didáctico.


Otra actividad consistirá en realizar fotos de los problemas de limpieza del barrio y elaborar un mapa con los puntos calientes.